Empieza por una pregunta que puedas responder
Elige un periodo y un tratamiento. Revisa cuántas consultas llegaron y de dónde. Separa los contactos nuevos de las consultas de pacientes actuales para no mezclar situaciones distintas.
Mira qué ocurrió con cada consulta
Una llamada perdida o un formulario sin respuesta son oportunidades que no han llegado a conversación. Cuenta cuántas personas recibieron respuesta y cuántas pudieron hablar realmente con alguien.
Separa hablar de conseguir una cita
Si habláis con las personas pero pocas reservan, escucha qué necesitan y qué dudas quedan sin resolver. El precio puede ser una objeción, pero también la confianza, el horario o la falta de claridad sobre la primera visita.
Distingue reserva y asistencia
Una cita en la agenda todavía no es una primera visita realizada. Revisa las asistencias, las cancelaciones, los cambios de fecha y las ausencias por separado.
Escoge un punto y vuelve a medir
Si cambias anuncios, guion, horarios y recordatorios a la vez, será difícil saber qué ha ayudado. Empieza por el punto donde veas una pérdida clara y exista capacidad para actuar.
¿Lo miramos en tu clínica?
Hablemos de lo que está pasando y de dónde conviene empezar.
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