Lee el primer bloque de tu web
Comprueba si se entiende a quién ayudáis, dónde estáis y qué puede hacer el visitante a continuación. Las expresiones que servirían para cualquier clínica aportan pocas razones para elegir la tuya.
Recorre el camino hasta el contacto
Busca el teléfono, comprueba los horarios y abre el formulario. Fíjate en si se entiende qué pasará después y si el recorrido es cómodo en una pantalla pequeña.
Contrasta la información de Google
Revisa el nombre, la ubicación, los horarios, las fotografías y los enlaces que aparecen públicamente. Las categorías secundarias y el rendimiento de la ficha requieren acceso del propietario; no se pueden deducir desde fuera.
Compara los mensajes, no solo el diseño
Observa qué explican otras clínicas de tu zona, qué dudas resuelven y qué razones ofrecen para acudir. Que una propuesta sea frecuente no significa que sea la adecuada para tu clínica.
Separa lo que ves de lo que no sabes
Un anuncio visible demuestra que has observado ese anuncio. No revela el gasto total, las ventas ni la rentabilidad. Una web atractiva tampoco demuestra que esté captando pacientes.
¿Lo miramos en tu clínica?
Hablemos de lo que está pasando y de dónde conviene empezar.
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